domingo, 25 de junio de 2017

De la sociedad 1.0 hacía la sociedad 3.0


De la sociedad 1.0 hacía la sociedad 3.0
Sociedad 1.0
     La sociedad 1.0 hace referencia a la sociedad agraria y posteriormente industrial que prevaleció durante gran parte del siglo XVII y que se extendió hasta finales del siglo XX. Los niños aprendían y trabajaban en casa. Adultos y menores mantenían una relación intergeneracional constante. Este paradigma fomentaba el “aprender haciendo”,  partía del principio de que al enseñar ideas y destrezas a los más jóvenes éstos los transmitirían a sus progenitores.

     En la sociedad 1.0 se interpretaban datos, lo que conduciría a la sociedad de la información. En general las relaciones eran jerárquicas, por lo que era sencillo conocer la vinculación que existía entre unos y otros. Las empresas tenían estructuras fáciles de descifrar. Además, en las organizaciones había puestos de trabajo desconectados entre sí y se hacía todo lo posible para evitar el caos y la ambigüedad.

Sociedad 2.0
     El surgimiento de la sociedad 2.0 se asocia con la aparición de la sociedad del conocimiento, cuya materialización tiene lugar en el siglo XX. La información necesitaba ser interpretada y requería, por tanto, de la presencia de trabajadores del conocimiento.
     Los humanos, entendidos como animales sociales, participan en interacciones sociales y comparten su conocimiento personal en sistemas cada vez más complejos. Este ecosistema de sentidos y valores construidos individualmente favoreció durante la segunda mitad del siglo xx la creación de lo que hoy se conoce como gestión del conocimiento.
Esta disciplina aspiraba a gestionar el caos y la ambigüedad que el conocimiento individual generaba en los sistemas organizativos.
En este contexto, se están aprovechando las TIC no sólo para compartir ideas, sino también para generar nuevas interpretaciones.

        En la sociedad 2.0 surge una nueva cultura reconocida por pocos investigadores: la del “corta-pega”. Ejemplos: productos creados con la “Web 2.0” (blogs, wikis, twitter, youtube, etc.) los cuales posibilitan emplear las nuevas redes sociales como plataforma de intercambio, remezcla de ideas y como herramientas de comunicación. Permitiendo a los cibernautas labores de interés ciudadano como: el periodismo emanado de la sociedad, es decir, fuera de los grandes medios de comunicación y con bajo costo. Además, provoca la aparición de ciudadanos que sin ser científicos participen en la obtención de conocimiento. Por ejemplo The Audubon Society confía en su red social de avistadores de pájaros profesionales y aficionados para generar estadística de las aves que habitan en determinada área.  También, las tecnologías permiten la democratización de los mercados permitiendo que los ciudadanos capitalistas inviertan en la producción de ideas, talentos, productos y otro tipo de capitales.

Sociedad 3.0
La sociedad 3.0 es un mundo futuro que está “a la vuelta de la esquina” y, al mismo tiempo, trasciende las vanguardias actuales, está impulsada por tres agentes principales:
1.      Cambio social y tecnológico acelerado.
2.      Globalización constante y redistribución horizontal del conocimiento y de las relaciones.
3.      Sociedad de la innovación impulsada por los Knowmads.
Con el término knowmad, Moravec (2008b) hace referencia a aquellos trabajadores nómadas del conocimiento y la innovación. Un knowmad es alguien innovador, imaginativo, creativo, capaz de trabajar con prácticamente cualquier persona, en cualquier lugar y en cualquier momento. Un knowmad es valorado por su conocimiento personal, lo que proporciona una ventaja competitiva con respecto a otros trabajadores.
La constante globalización permite que el conocimiento se distribuya horizontalmente, creando relaciones heterárquicas y proporcionando la posibilidad de que el conocimiento sea aplicado en contextos innovadores. En el ámbito del aprendizaje, esto significa que todos nos convertimos en coaprendices y también en coeducadores, como resultado de la construcción y aplicación colectiva de nuevos conocimientos.

     Los estudiantes de la sociedad 3.0 tendrían que poder aprender, trabajar, jugar y compartir en prácticamente cualquier contexto. Sin embargo son pocos los indicios existentes que nos permitan afirmar que la educación está evolucionando hacia el paradigma 3.0.

El aprendizaje invisible en la sociedad 3.0
    La sociedad 3.0 necesita dejar atrás el paradigma industrial y los modelos pedagógicos bancarios que transmiten información y conocimiento “preventivo”  y debe evolucionar hacia formas de aprendizaje que hagan uso de los espacios invisibles para construir conocimiento práctico y valioso a nivel personal y social. La educación actual debe preparar para lograr el éxito formando y motivando a la gente para perseguir sus sueños. Este concepto se opone al modelo educativo de la sociedad industrial, en el que primaba el conocimiento “preventivo”.

Poner en práctica el aprendizaje invisible: hacer visible lo invisible
   Son significativas las dificultades encontradas para incorporar el aprendizaje invisible en la educación occidental, pues la educación formal está enormemente afianzada:
- El problema está en la emergente presión de una incipiente sociedad 3.0 que reclama una transformación educativa. Las escuelas tienen que formar a estudiantes capaces de diseñar futuros empleos, industrias y campos del conocimiento. Es decir, han de servir como plataformas en las que se pueda reflexionar sobre el futuro, no como lugares de rezago.
- Es necesaria una revolución más que una reforma en la educación.  Sin embargo, es difícil una revolución, así que lo que ha surgido es un género literario acuñado por Carmen Tschofen como “manifiestos para el cambio”. En estos textos abundan las menciones al cambio; sin embargo no llega a generarse ese cambio del que tanto hablan (Cobo y Moravec, 2010).
- En lugar de luchar contra el sistema, alumnos, padres, comunidades y otros agentes inmersos en el aprendizaje permanente han decidido crear nuevas escuelas y/o redes de aprendizaje alternativas con las que aprender, descubrir, innovar y compartir conocimiento, por ejemplo:

- Tenemos que preparar a los jóvenes y a los demás miembros de la sociedad para necesidades laborales que trasciendan nuestra imaginación.  Además, puede que a los jóvenes de hoy les corresponda ser parte de la era “postsingular”. Por tanto, tenemos que ayudar a los jóvenes a desarrollar las destrezas y hábitos mentales necesarios (por ejemplo “habilidades humanísticas” descritas al final de este capítulo) para estimular su aprendizaje permanente y para permitirles aplicar sus conocimientos en forma innovadora.
Bibliografía:
Cobo Romaní, Cristóbal; Moravec, John W. (2011). Aprendizaje invisible. Hacia una nueva ecología de la educación. Collecció Transmedia XXI. Laboratori de Mitjans Interactius/Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona. Barcelona.


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