De la sociedad 1.0 hacía la sociedad 3.0
Sociedad 1.0
La sociedad 1.0 hace referencia a la
sociedad agraria y posteriormente industrial que prevaleció durante gran parte
del siglo XVII y que se extendió hasta finales del siglo XX. Los niños
aprendían y trabajaban en casa. Adultos y menores mantenían una relación
intergeneracional constante. Este paradigma fomentaba el “aprender haciendo”, partía del principio de que al enseñar ideas
y destrezas a los más jóvenes éstos los transmitirían a sus progenitores.
En la sociedad 1.0 se interpretaban datos,
lo que conduciría a la sociedad de la información. En general las relaciones
eran jerárquicas, por lo que era sencillo conocer la vinculación que existía
entre unos y otros. Las empresas tenían estructuras fáciles de descifrar.
Además, en las organizaciones había puestos de trabajo desconectados entre sí y
se hacía todo lo posible para evitar el caos y la ambigüedad.
Sociedad 2.0
El surgimiento de la sociedad 2.0 se asocia
con la aparición de la sociedad del conocimiento, cuya materialización tiene
lugar en el siglo XX. La información necesitaba ser interpretada y requería,
por tanto, de la presencia de trabajadores del conocimiento.
Los humanos, entendidos como animales
sociales, participan en interacciones sociales y comparten su conocimiento
personal en sistemas cada vez más complejos. Este ecosistema de sentidos y
valores construidos individualmente favoreció durante la segunda mitad del
siglo xx la creación de lo que hoy se conoce como gestión del conocimiento.
Esta
disciplina aspiraba a gestionar el caos y la ambigüedad que el conocimiento
individual generaba en los sistemas organizativos.
En este
contexto, se están aprovechando las TIC no sólo para compartir ideas, sino también
para generar nuevas interpretaciones.
En la
sociedad 2.0 surge una nueva cultura reconocida por pocos investigadores: la
del “corta-pega”. Ejemplos: productos creados con la “Web 2.0” (blogs, wikis,
twitter, youtube, etc.) los cuales posibilitan emplear las nuevas redes
sociales como plataforma de intercambio, remezcla de ideas y como herramientas
de comunicación. Permitiendo a los cibernautas labores de interés ciudadano
como: el periodismo emanado de la sociedad, es decir, fuera de los grandes medios
de comunicación y con bajo costo. Además, provoca la aparición de ciudadanos
que sin ser científicos participen en la obtención de conocimiento. Por ejemplo
The Audubon Society confía en su red social de avistadores de pájaros
profesionales y aficionados para generar estadística de las aves que habitan en
determinada área. También, las
tecnologías permiten la democratización de los mercados permitiendo que los
ciudadanos capitalistas inviertan en la producción de ideas, talentos,
productos y otro tipo de capitales.
Sociedad 3.0
La sociedad
3.0 es un mundo futuro que está “a la vuelta de la esquina” y, al mismo tiempo,
trasciende las vanguardias actuales, está impulsada por tres agentes
principales:
1. Cambio social y tecnológico acelerado.
2. Globalización constante y redistribución
horizontal del conocimiento y de las relaciones.
3. Sociedad de la innovación impulsada por
los Knowmads.
Con el
término knowmad, Moravec (2008b) hace referencia a aquellos trabajadores
nómadas del conocimiento y la innovación. Un knowmad es alguien innovador,
imaginativo, creativo, capaz de trabajar con prácticamente cualquier persona,
en cualquier lugar y en cualquier momento. Un knowmad es valorado por su
conocimiento personal, lo que proporciona una ventaja competitiva con respecto
a otros trabajadores.
La constante
globalización permite que el conocimiento se distribuya horizontalmente,
creando relaciones heterárquicas y proporcionando la posibilidad de que el
conocimiento sea aplicado en contextos innovadores. En el ámbito del
aprendizaje, esto significa que todos nos convertimos en coaprendices y también
en coeducadores, como resultado de la construcción y aplicación colectiva de
nuevos conocimientos.
Los estudiantes
de la sociedad 3.0 tendrían que poder aprender, trabajar, jugar y compartir en
prácticamente cualquier contexto. Sin embargo son pocos los indicios existentes
que nos permitan afirmar que la educación está evolucionando hacia el paradigma
3.0.
El aprendizaje invisible en la sociedad 3.0
La sociedad
3.0 necesita dejar atrás el paradigma industrial y los modelos pedagógicos
bancarios que transmiten información y conocimiento “preventivo” y debe evolucionar hacia formas de aprendizaje
que hagan uso de los espacios invisibles para construir conocimiento práctico y
valioso a nivel personal y social. La educación actual debe preparar para
lograr el éxito formando y motivando a la gente para perseguir sus sueños. Este
concepto se opone al modelo educativo de la sociedad industrial, en el que
primaba el conocimiento “preventivo”.
Poner en práctica el aprendizaje invisible:
hacer visible lo invisible
Son
significativas las dificultades encontradas para incorporar el aprendizaje
invisible en la educación occidental, pues la educación formal está enormemente
afianzada:
- El problema
está en la emergente presión de una incipiente sociedad 3.0 que reclama una transformación
educativa. Las escuelas tienen que formar a estudiantes capaces de diseñar
futuros empleos, industrias y campos del conocimiento. Es decir, han de servir
como plataformas en las que se pueda reflexionar sobre el futuro, no como
lugares de rezago.
- Es necesaria
una revolución más que una reforma en la educación. Sin embargo, es difícil una revolución, así
que lo que ha surgido es un género literario acuñado por Carmen Tschofen como
“manifiestos para el cambio”. En estos textos abundan las menciones al cambio;
sin embargo no llega a generarse ese cambio del que tanto hablan (Cobo y
Moravec, 2010).
- En lugar de
luchar contra el sistema, alumnos, padres, comunidades y otros agentes inmersos
en el aprendizaje permanente han decidido crear nuevas escuelas y/o redes de
aprendizaje alternativas con las que aprender, descubrir, innovar y compartir
conocimiento, por ejemplo:
- Tenemos que
preparar a los jóvenes y a los demás miembros de la sociedad para necesidades
laborales que trasciendan nuestra imaginación.
Además, puede que a los jóvenes de hoy les corresponda ser parte de la
era “postsingular”. Por tanto, tenemos que ayudar a los jóvenes a desarrollar
las destrezas y hábitos mentales necesarios (por ejemplo “habilidades
humanísticas” descritas al final de este capítulo) para estimular su
aprendizaje permanente y para permitirles aplicar sus conocimientos en forma
innovadora.
Cobo Romaní, Cristóbal;
Moravec, John W. (2011). Aprendizaje invisible. Hacia una nueva ecología de la
educación. Collecció Transmedia XXI. Laboratori de Mitjans
Interactius/Publicacions i Edicions de la Universitat de Barcelona. Barcelona.

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